LA mina abandonada de las Cabezuelas, en la localidad toledana de
Camuñas, se convirtió durante la Guerra Civil en fosa común de cientos
de vecinos de las poblaciones próximas de Cuidad Real y Toledo,
asesinados por las milicias del Frente Popular en los habituales
«paseos» que se perpetraban en la retaguardia. Ahora un equipo de
arqueólogos y médicos forenses de la sociedad de ciencias Aranzadi ha
logrado localizar varias decenas de esqueletos en uno de los pozos de
la mina, de más de treinta metros de profundidad, después de vaciarlo
de toneladas de tierra; y se supone que, bajo una espesa capa de cal
con que los milicianos tapaban los cadáveres después de arrojarlos al
pozo, se podrían hallar muchos más, en sucesivos sustratos. Algunos de
los esqueletos desenterrados revelan, por su complexión, ser de
mujeres; y las vestiduras eclesiásticas de otros muchos permite
confirmar que eran sacerdotes y religiosos martirizados.