La Guerra Civil española marcó un antes y un después en los
conflictos bélicos y los más perjudicados fueron los niños, víctimas
inocentes de una tragedia que no entendían y que llevó a miles de ellos
al exilio, solos, sin sus padres. Un drama que varios libros abordan
ahora desde diversas perspectivas.
La contienda española (1936-39) fue la primera cubierta por
reporteros profesionales, la primera en la que se bombardeó
indiscriminadamente una ciudad (Gernika) y la primera en la que se
evacuó a niños, a partir de los tres años, por motivos humanitarios.
Los dramas de esos pequeños alejados de los escenarios bélicos
por las autoridades republicanas han sido documentados en "Los niños del
exilio" (Sekotia), del escritor, periodista e historiador César Alcalá,
quien "no busca víctimas ni verdugos" sino recuperar del olvido "una de
las grandes crueldades de la Guerra Civil".
Fueron exactamente 34.037, según precisó Alcalá en una entrevista
con Efe, los protagonistas de ese "éxodo olvidado", los niños que
salieron en varias expediciones con destino a países aliados o neutrales
como la Unión Soviética, México, Bélgica, Reino Unido, Francia, Suiza,
Dinamarca, Holanda, Suecia y Noruega.
Era julio de 1937 cuando Gerda Taro pasó a ser considerada mártir
antifascista por el Partido Comunista Francés (PCF) tras encontrar la
muerte en Brunete, Madrid, a los 26 años, bajo las cadenas de un tanque
republicano que aplastó literalmente la mitad de su cuerpo. Un final
épico para la primera fotoperiodista que falleció en un conflicto y
que, en realidad, pasó a la Historia de la Fotografía por ser la pareja
personal y profesional de Robert Capa, el fotógrafo de la mítica
instantánea del miliciano en la Guerra Civil española y cofundador de
la agencia Magnum.
La localidad de El Viso cuenta desde hoy con un atractivo turístico
más, ya que el Ayuntamiento de este municipio de Los Pedroches abre al
público el refugio de la Guerra Civil situado bajo la Plaza de la
Constitución, una infraestructura que ha sido rehabilitada a través de
un proyecto de Fondo Estatal de Inversión Local (FEIL) que roza los
150.000 euros. El alcalde viseño, el socialista Juan Díaz, explicó a El Día
que "lo que ahora abrimos a las personas que quieran verlo son dos de
los cuatro túneles que existen", lo que equivale a "unos 79 metros de
galerías", precisó el regidor. No obstante, en una primera fase el
refugio permanecerá abierto en horario de mañana, si bien la intención
del Consistorio es que la plantilla de la futura Oficina de Turismo se
encargue de las visitas guiadas, explicaciones sobre este atractivo y
de gestionar otros espacios de la localidad, como el Museo de los Reyes
Magos.
Una víctima con nombre y apellidos es una tragedia. Tres millones de
víctimas sin nombre son una fría estadística. Lo dijo Stalin, "mejor no
saber en qué estaba pensando", y lo recordó ayer Rogelio Blanco,
director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, para subrayar el
valor de una base de datos donde hay ya 750.000 víctimas con nombre y
apellidos. 750.000 tragedias.
El 28 de octubre de 1937, Henri Cartier-Bresson llegaba a Quinto de
Ebro. El fotógrafo francés, junto al cineasta Herbert Kline y el
camarógrafo Jacques Lemare, se había escapado durante dos días, de otro
rodaje: el de hospitales en Benicàssim y Saelices para el documental Victoria de la vida,
que hasta ahora constituía el único testigo del paso, cámara de 35
milímetros en mano, del fundador de Magnum por la Guerra Civil
española.
La Filmoteca Española mostró ayer por primera vez en España el documental Con la Brigada Lincoln en España,
al que se le había perdido la pista poco después de su estreno en el
cine Cameo de Nueva York, en mayo de 1938. El metraje había permanecido
en el archivo de la Brigada Abraham Lincoln de la misma ciudad,
almacenado entre los rollos de 16 milímetros que los propios
brigadistas habían filmado.