18 de julio: la sublevación se extiende al resto del Marruecos español, las islas Canarias y
Andalucía.
Pamplona (Navarra) asesinado el Comandante de la Guardia Civil, José Rodríguez-Medel
Briones, cuando intentaba organizar un grupo de guardias para detener el avance de las
tropas de Mola, sus restos mortales permanecen en una fosa común del cementerio de
Pamplona.
Forma gobierno Diego Martínez Barrio
19 de julio: la sublevación se generaliza por todo el territorio peninsular.
El general Franco vuela desde Canarias a Tetuán en un avión Dragon Rapide alquilado en
Londres por el corresponsal del diario ABC Luís Bolín y toma el mando del ejército de
África.
Dimite Santiago Casares Quiroga, jefe del gobierno republicano. Se encarga la formación de
nuevo gobierno a Diego Martínez Barrio, que ante la falta de apoyos declina el encargo.
Forma gobierno José Giral, el cual ordena la entrega de armas al pueblo.
20 de julio: la sublevación se extiende a Albacete, Gijón y Galicia.
Comienza el asedio del Alcázar de Toledo (Academia de Infantería).
Fracasa el alzamiento militar en Madrid y Barcelona.
Muere el General Sanjurjo, que iba a ser Jefe del Estado según los planes de los sublevados,
en accidente aéreo al despegar el avión que le llevaba a España desde su exilio en Estoril
Las
guarniciones del norte de África -con las banderas de la legión y los
tabores de regulares- eran fieles seguidores de los generales Franco y
Mola, sus antiguos jefes. Pero tanto Franco como Mola delegaron la
jefatura de la conspiración en Marruecos a un hombre en el que tenían
plena confianza, el teniente coronel Yagüe. Yagüe era el hombre que
recibía órdenes e impartía órdenes. Fue la persona que coordinó la
sublevación en Marruecos.
En las maniobras de Llano Amarillo se puso a punto el
Alzamiento en Marruecos. Con motivo de estas maniobras se ataron los
últimos cabos para la sublevación. El Gobierno de la República,
receloso de este ejército, dudó antes de autorizarlas, pero al fin
cedió. En principio la fecha de final de las maniobras, 12 de julio, se
consideró buena para el alzamiento. Pero los desacuerdos del
«director», que no era otro que el general Mola, con los carlistas,
hicieron que esta fecha se aplazara. El asesinato de Calvo Sotelo el 13
de julio, zanjó las diferencias entre los grupos opuestos al Gobierno
del frente Popular. Pero el aplazamiento ya estaba decidido.
Una vez terminadas las maniobras de Llano Amarillo, las tropas
regresaron a sus cuarteles, pero los planes de los conspiradores ya
estaban maduros. En la ceremonia de clausura, y ante las máximas
autoridades republicanas, se palpaba ya el espíritu del levantamiento.
Sobre todo en los oficiales más jóvenes, gran parte de los cuales
estaban vinculados a la Falange.
Ya
sabemos que desde el inicio de la incivil guerra 36-39 las provincias costeras
cantábricas de Asturias, Santander, Vizcaya y Guipúzcoa, aisladas del resto de
la España republicana, tuvieron que luchar y subsistir con sus propios recursos
y los que le procuró el Gobierno Central, que no fueron pocos, pero que
necesariamente habían de llegar por mar, ya que la frontera francesa y con ella
Irún y San sebastián pronto cayeron en poder de los Tercios de Requetés del
General Mola. Como "fuerzas navales" sólo contaban con el escasísimo apoyo que
le podía proporcionar el "Torpedero nº 3" armado con 3 pequeños cañoncitos de
Nordenfield de 57 mm. y 3 tubos lanzatorpedos de 350 mm. (pero sin los
torpedos). Después lograron artillar varios "bous" y "bacaladeros" con piezas de
75 ó 101 mm. Sus oponentes: el acorazado "España", crucero "Almirante Cervera",
destructor "Velasco" y una gran flotilla de "Bous". Cuando no tenía "mejor cosa
que hacer" también navegaba por sus aguas el crucero "Canarias".
Un breve pero interesante artículo que nos introduce en los combates
navales que se libraron durante la guerra. Su autor es Mario Barros van
Buren y fue publicado por la Revista de Marina de Chile en 1996.
El pronunciamiento militar comenzó en la guarnición de
Melilla la tarde del 17 de julio, sin embargo la mayor parte de los sublevados
lo hicieron durante el día 18. El general Mola no lo haría hasta el 19 por la
mañana y las últimas guarniciones lo harían el día 20 e incluso el 22.
La idea inicial de los sublevados era llevar a cabo un
pronunciamiento según la tradición del siglo XIX. Durante ese siglo los
distintos partidos políticos recurrían a los militares para que fuesen ellos
los que propiciasen el cambio del Gobierno, alternando de esa manera moderados
y progresistas y significándose los generales Narváez, O´Donnell, Serrano o
Prim entre otros. Más o menos el procedimiento solía ser el mismo. Los
políticos incapaces de cambiar el Gobierno por medios democráticos recurrían a
los militares para que fuesen ellos los que una vez declarado el Estado de
guerra y suspendidas las garantías constitucionales dieran paso a un nuevo
Ejecutivo del partido que había propiciado la sublevación. Una vez en el poder
se procedería a reformar la
Constitución, las leyes electorales y especialmente las
habituales de reunión, asociación o prensa.
Esta era la idea que los conspiradores tenían en mente
cuando comenzaron a sublevarse contra el Gobierno de Santiago Casares-Quiroga,
ex miembro de la ORGA
y en ese momento en las filas del partido Izquierda Republicana del presidente
de la República
Manuel Azaña.
En la posterior España franquista el 18 de julio sería considerado
la fecha “oficial” en que daba inicio el “Alzamiento Nacional”.